La ruleta
La ruleta es el juego rey del casino. Su capacidad de atracción provoca la hipnosis del jugador y la convierte en un mito social y literario a lo largo de los dos siglos pasados y lo que llevamos de éste. Es el juego del glamour y de los grandes casinos de la Costa Azul.
En una primera aproximación veremos que el juego a un número simple paga 36 veces lo apostado (35 y la ficha jugada). Como es fácil observar que los casilleros donde puede caer la bola son 37 (del 1 al 36 más el cero) tendremos que la probabilidad de que la bola caiga en nuestro número elegido es de una de 37 (1 / 37 = 0.027, es decir que acertaremos el 2.7% de las veces). Como nuestro gasto en 37 bolas, si jugamos de 10 euros, es de 37 x 10 = 370 recuperaremos 36 x 10 = 360 euros con una pérdida total de 10 euros de cada 37 bolas, si jugamos solamente a un número en cada tirada.

Es decir perdemos el 2.7 % del dinero total apostado en esas 37 bolas. Esto se hace extensible a cualquier número de bolas jugadas que difieran del ejemplo y a cualquier cantidad de números jugados. Por ejemplo, si jugamos 10 euros a 12 números durante 20 bolas la expectativa de pérdida será 10 x 12 x 20 x 0.027 = 64.8 euros. Si perdemos más de esta cantidad es que hemos tenido mala suerte y si perdemos por debajo de ella o incluso ganamos es que la suerte fue buena.
Como quiera que en Europa si juegas a suertes sencillas (rojo o negro, par o impar, número bajo o número alto) el pago es a la par y nos quitan sólo la mitad de la apuesta si aparece el cero, la desventaja aquí se reduce a la mitad y perderemos el 1.35% del total de dinero que hayamos apostado en las repetidas bolas. En definitiva es como apostar a los dieciocho números rojos, por ejemplo.Si sale nuestro color en una apuesta de 18 euros, habremos ganado otros 18 que con los puestos hace que podamos retirar 36 euros que es lo que retiraríamos si hubiéramos jugado un euros a cada número rojo y como salió uno de ellos la cuenta sería que por ese nos pagan 35 más el euro jugado en ese número y perderíamos los restante 17. Acabaríamos pudiendo retirar los mismos 36 que si hubiéramos jugado la misma cantidad a suerte sencilla.
Hay, sin embargo, una importante diferencia y es que si saliese el cero cuando hemos jugado a suerte sencilla nos dejan retirar la mitad, 9 euros, de lo apostado, cosa que no ocurre en el caso de haber jugado a números plenos, por lo que la pérdida es exactamente la mitad y la podemos cifrar en 1.35%, la mitad del famoso 2.7%.

No hay manera de cambiar esta expectativa perdedora con ningún tipo de sistema matemático. La ruleta está blindada contra todo tipo de martingalas y sistemas que dicen basarse en la ley de los grandes números. La probabilidad en contra es implacable y aunque parece que ha circulado en Internet un supuesto sistema “Pelayo” para vencer a la ruleta con estos sistemas, nada tiene que ver con nosotros pues es un método completamente falso.
Nos debe dar igual el número de veces que haya salido anteriormente un color, por ejemplo negro, ya que si jugamos a rojo en ese momento la probabilidad de ganar será del 50% de las veces, menos cuando salga el cero donde perderemos la mitad. Esa desventaja es inalcanzable. Aunque matemáticamente no deja lugar a dudas en los Pelayos hemos hecho millones de simulaciones en ordenadores con todo tipo de sistemas martingalas que nos han ofrecido amigos y conocidos con resultados sistemáticamente negativos. La ley de los grandes números no tiene nada que ver con estos falsos sistemas.
En un primer nivel (más adelante hablaremos de otros niveles) la única pero importante recomendación que podemos dar es jugar a la ruleta con una buena administración de nuestras posibles y no muy abultadas pérdidas para sacar de ella la mayor diversión posible con su justo precio (como pagamos por cualquier diversión, cines, bares, discotecas etc.).
Si estamos dispuestos a perder 100 euros en una buena y divertida sesión de ruleta es claro que no podemos jugar todo a un solo número ya que perderíamos esa cantidad 36 de 37 veces que fuéramos al casino virtual o de ladrillos con una mínima diversión.
En el extremo opuesto podemos hacer pequeñas apuestas a suertes sencillas que nos dilatarían muchísimo la pérdida de nuestra modesta banca (hablando de seguras pérdidas nuestra banca ha de ser siempre modesta). Si el límite menor del juego a colores es cinco euros podríamos estar jugando 1.500 bolas de esa manera. Nuestra expectativa sería perder 5 x 1500 x 0.0135 = 101.25 y con nuestros 100 euros tendríamos para toda una semana de juego ya que difícilmente una sesión diaria pasa de 200 bolas en un casino convencional. Podemos tener suerte y perder menos o acabar ganando en esa semana o podemos tener peor suerte y terminar el gasto de nuestros 100 euros a los cuatro o cinco días, difícilmente antes ya que la mala suerte también tiene sus límites (esa es la mejor noticia que los Pelayos hemos dado al mundo del juego).
Si jugar siempre una ficha a suerte sencilla no nos parece divertido veamos como podemos estirar el dinero jugando a un pleno de 5 euros por cada bola: 750 x 5 x 0.027 = 101.25. Jugaremos la mitad de bolas al doblar la desventaja, pero tendremos para jugar más de tres días seguidos.
Está claro que si queremos jugar sólo una sesión en la que no nos importa perder 100 euros el sistema a elegir sería poner 5 euros a tres diferentes números cada vez (los números pueden cambiar en cada bola o a veces jugar los 15 a uno solo o 10 a un número y cinco a un segundo) con una expectativa de jugar sin problemas las 250 bolas de una larga noche de casino con 250 x 15 x 0.027 = 101.25 euros de pérdida si hemos tenido una suerte mediana.
Racionalizar la administración de nuestras posibles pérdidas es lo que hace que muchos jubilados o pequeños rentistas puedan mantener una vida social de casino y entretenimiento dentro de los límites de su economía.
Para sistemas ganadores aprovechando las posibles desviaciones físicas de la ruleta le remitimos al primer apéndice de nuestro libro “La fabulosa historia de los Pelayos”.