Los Pelayos se casan en Las Vegas

En las Vegas Vanessa e Iván consiguieron sus objetivos, Iván contactar con el casino Metro Goldwyn Mayer, más conocido como MGM, con el que realizó varios viajes trayendo a turistas-jugadores a Las Vegas y Vanessa amplió su círculo de amistades y decidió quedarse a vivir en Las Vegas pero no a seguir con el juego si no dedicarse al Flamenco.

Las Vegas es muy conocida por las bodas y para no ser menos ya tres de la familia Pelayo se han casado allí, en los mismos días Vanessa y Javier, quien renovó sus votos, y su hijo Luis unos años más tarde.

Javier García-Pelayo cuenta magistralmente su llegada y boda en Las Vegas:

“Las Vegas, es una ciudad donde cada uno puede representar el papel que quiera. El casting está todavía abierto, se aceptan actores, directores, guionistas iluminadores, maquilladores, directores artísticos y muchos operarios. Es una gran superproducción, que cuenta, de momento, con un millón de habitantes-participantes. Van a verla 40 millones de espectadores al año y va a más. Como decía el dueño del Parque Jurásico; “No hemos escatimado en medios”. En pleno desierto de MOHAVE, una inmensa paellera rodeada de montañas con algunos accesos, en medio, una ciudad típica americana de casitas con jardín y garaje atravesada por la gran raya, La Strip, que es una larguísima avenida (Las Vegas Boulevard), que arranca en Freemont Street y termina, por ahora, en el Hotel Mandalay. Y sigue.

En Freemont, una calle cubierta donde cada hora hay un magnífico espectáculo de luz y sonido rock, country and western, es donde están los casinos más antiguos como el Golden Nugget con la pepita de oro más grande del mundo flanqueados por el famoso cow-boy de neón. A partir de ahí una sucesión casi interminable de gigantescos hoteles temáticos con enormes casinos rodeando los mostradores de recepción. Siete de los diez hoteles más grandes del mundo están en la Strip: MGM, VENECIA, PARIS, BELAGGIO, CAESAR PALACE, MIRAGE, NEW YORK y así una larga lista de centros de entretenimiento, cada uno con sus espectáculos y atracciones, todo rodeado de fuentes, lagos, plameras y “auténticas” junglas interconectadas entre si por pasadizos, puentes, escaleras mecánicas, cintas transportadoras y monorrailes sin conductor y así evitar en lo posible el aplastante calor del verano y las enormes distancias de esa excitante raya donde también en un largo trecho todo lo que hay son Wedding Chappels en una acera y joyerías en la de enfrente.

Enamorados como estamos y con muchas ganas de divertirnos, juntamos el hambre con las ganas de comer y el día 1 de Junio de este año 2001 nos fuimos pa Las Vegas dispuestos a casarnos de nuevo esta vez en inglés.

Haciendo escalas, con carreras, en el aeropuerto de Detroit, pasando con éxito la inmigración y siendo atendidos amable y gimnásticamente por una rebosante oficial afro-americama, conseguimos subir los últimos a nuestro avión donde creemos que ya estaban haciendo apuestas sobre si embarcaríamos o no. Nosotros habíamos apostado a que sí.

El vuelo fue nocturno y llegando pudimos comprobar que Las Vegas es la ciudad más luminosa del mundo. Empezando por un punto de luz se van aclarando los destellos y dibujándose los contornos y colores de los gigantescos edificios a los que la brillante ciudad rodea. En el aeropuerto nos esperaban Vanessa y Valentín que se iban a casar por primera vez en los próximos días y de cuya boda nosotros íbamos a ser testigos. Nuestra sobrina Vanessa lleva tres años cantando y bailando flamenco en Las Vegas y Valentín es chef de la cadena Hilton, así que dejamos las maletas en el hotel y dimos una pequeña vuelta después de veintitantas horas de vuelo transoceánico y transcontinental.

El viernes turisteamos todo el día con relativa tranquilidad y viendo el espectáculo que es la propia ciudad y por la noche cenamos donde actuaba Vanessa con uno de sus grupos donde está “Pepe el sevillano” que lleva cuarentaitantos años en América y veintitantos en Las Vegas y es “puro de oliva”. Nos sorprendió Vanessa cantando con voz profunda y cálida y disfrutamos de verla bailar con la alegría que ella lo hace. Vino a vernos y a despedirse Juan Carlos del “Clan de los Pelayos” y este año Campeón Mundial de Poker en el campeonato celebrado en Las Vegas. Se le veía a él y a su chica exultantes y felices de haberlo conseguido y más de poder haber ganado más de 3oo millones de pesetas.”….

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