El póquer en el cine 1ª parte

El póquer en el cine 1

Artículo que escribí para la revista Kane 3, Enero de 2006

Si el cine es emoción, como proclamaba Samuel Fuller en “Pierrot le fou”, el póquer debe ser algo muy cinematográfico. La cuestión es que el cine también es construcción dramática expandida en el tiempo y eso ya no casa tan exactamente con ningún tipo de juego. Por eso no hay grandes películas sobre el ajedrez, ni el fútbol, póquer o baloncesto. En el juego la emoción es sólo el resplandor de un momento rodeado de abundantes ocasiones de  aburrimiento o rutina y nada de eso puede, ni debe, ser llevado al cine ni a ningún otro arte narrativo con la excepción de ciertas novelas del pasado siglo.

El juego tiene algo que puede ser comparado con el buen cine como es el diseño de buenos personajes que reaccionan de manera peculiar en situaciones límites. Por eso cuando una película sobre juego, sobre póquer, cuenta con esos personajes, encuentra mucha mayor repercusión gracias a este elemento clásico del estilo cinematográfico que por la emoción desprendida del puro juego.

Parece que eso es lo que ocurre  con “El rey del juego” y con “Rounders” que son, de lejos, los mejores ejemplos de cine sobre póquer. La primera la dirigió Norman Jewison aunque parece que fue empezada por Sam Peckinpah. La segunda es de John Dahl, que algo antes había hecho “La última seducción”,  estupendo cine negro.

Me hubiera gustado que John Huston hubiera hecho una película de póquer sobre algún cuento de Hemingway, pero a ninguno de los dos se le ocurrió hacerlo. No conozco relato de Raymond Chandler que trate sobre el juego y es una pena porque su estilo y el de sus personajes son los que más hubieran reflejado los elementos intrínsecos del póquer.

Así que voy al Imdb, en Internet, y tecleo póquer (poker) en la casilla de búsqueda por palabras claves de los argumentos (plots). Me sale una buena lista. Veo que están “Maverick”, “El asesinato de un corredor de apuestas chino” (yo conozco a uno que es de Galapagar)  y también la excelente “Casa de juegos” de David Mamet que sería mi favorita si su tema central fuese el póquer. Como no es así me centro en las dos mencionadas más arriba. Curiosamente vienen juntas y cuando miro ambas veo con sorpresa que tienen un improbable empate a 7.2 sobre 10 en el gusto del público que ha escrito sobre ellas y que es diez veces más numeroso en la película más moderna.

Hoy en día el mundo anglosajón está lleno de jugadores de póquer que comentan algo displicentemente el tratamiento que este juego recibe en la película interpretada por Steve Mcqueen. No hay duda que en cuanto a tratamiento real del juego “Rounders” es muy superior. Sus jugadas son reales, con vicisitudes que nos ocurren todos los días a los jugadores sistemáticos y que nada tienen que ver con las estereotipadas situaciones que nos plantea el “Cincinatti kid”, título original de “El rey del juego”. Entonces, 1.965, sólo se jugaba al five cards stud (el cincinatti lo llamábamos en España) que posteriormente evolucionó al seven cards stud y de allí al texas hold´em que es el actual que ha provocado una fiebre sin precedentes en la historia del póquer y al que yo le dedico cuatro horas diarias jugando simultáneamente cinco mesas en Internet.

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