Ataque a Europa

Pero no fue sólo en Copenhague cuando Los Pelayos fueron débiles y cedieron en las propinas, también lo hicieron en Ámsterdam. Esta cuidad fue el segundo casino más importante de la aventura casinera, aquí vivieron durante cuatro meses y cómo podéis imaginar ocurrieron muchas cosas. Al igual que en la película The Pelayos, surgió la posibilidad de negociar con el casino. Los Pelayos no querían levantar antipatías así que empezaron a dar propina, cada cuatro plenos. Esto no fue suficiente y aunque tardaron en reaccionar, lo hicieron cambiando las mesas y como en todos los casinos algunos crupieres mordían y otros…no tanto. Consiguieron tener una reunión con uno de los jefazos/ejecutivos. Balón fue el que fue el que consiguió la cita y les comentó a todos, y entre ellos a Vanessa, que a mitad de la jornada pararían y un señor que hablaba algo de español, nos invitaría a tomar algo en el bar. Efectivamente se hizo un descanso y encaminados al bar, el jefazo se acercó a Vanessa y tendiéndole la mano le dijo “Hi….tomas”, Vanessa contestó presurosa “Una Coca-Cola”. Os podéis imaginar que las conversaciones con el tal ” Thomas Klenz ” no tuvieron mucho éxito aunque no culparon por ello a Vanessa…de Ámsterdam se fueron directos a Viena, casino en el que obtuvieron el record de ganancias en una noche.

Ya quedó patente que los chicos de Los Pelayos no tenían dominio del inglés, en Ámsterdam todo el mundo habla un inglés fluido, menos mal!.

El grueso de la tropa llegó los primeros días de Febrero para iniciar el ataque al casino, los canales estaban congelados y Balon había reservado estratégicamente habitaciones en el Hotel Maas http://hem-hotel-maas.hotelsofamsterdam.net/es/, en frente de un canal y muy cerca del Casino, se  podía ir andando!!

Las jornadas iban cambiando, los que trabajaban por la tarde aprovechaban para disfrutar de las maravillas que esa ciudad ofrece, suponemos que no tenemos que enumerarlas pues son del todo conocidas, aunque de las que menos se habla es de los pubs/discotecas donde los porteros no pagados por la casa, viven de la propina y claro, eso el equipo tuvo que aprenderlo a veces quedándose fuera del local, en una noche nevada y sin móviles, esperando a los que estaban dentro. Otras veces aún dando propina, si eras extranjero y no hablabas bien, también te dejaban fuera.

Todos se acostaban muy tarde por las noches y el servicio de limpieza del hotel llamaba siempre a primera hora de la mañana “Housekeeping!!” para ellos, “La haskipin” que no conseguía entrar nunca, hasta que un día abrió la puerta y dijo en perfecto holandés “sí, sí, hoy si”, así que como una madre los echaba todas las mañanas de sus habitaciones, saliendo uno tras otro de la habitación en pijama y acostándose en la habitación del compañero hasta que llegara la limpiadora.

Cuando Los Pelayos vieron la película 21 Black Jack, a los cuales Sony contactó para la presentación de la película en España, se vieron muy reflejados en la película, se acordaron mucho de aquel hotel de Ámsterdam donde escondían los fajos de dinero en el techo y los sudores y nerviosismo al viajar con tanto dinero por los aeropuertos, pensaban que pitarían las alarmas!!.

Desafortunadamente no había llegado el Euro y había que cambiar la moneda cada vez que cambiaban de país.

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